martes, 1 de noviembre de 2011

ALGO MÁS DE UN AÑO.....


......un año, no sé si complicado, pero sí completo, desde el punto de vista personal, profesional, político... Retomo este blog con un tema apasionante, la historia, ¿cuántas veces no te has preguntado como vivían en el siglo.....? O... ¿cómo llegaron hasta.....?, ¿cómo construyeron....? Los puntos suspensivos para gusto del consumidor. Hay un rincón precioso en Zaragoza donde encontrar, en cualquier mañana soleada, a una docena de chavales de 70 para arriba arreglando parte del mundo, hablo de la Fuente de los Incrédulos, en el distrito de Casablanca. Se trata de un monumento histórico que representa la llegada de aguas a la ciudad de Zaragoza, y que se construyó por orden de Ramón Pignatelli, persona en la que delegó el Conde de Aranda para que impulsará el proyecto de la "Acequia Imperial" que ya databa del siglo XVI, aunque no fue hasta finales del XVIII, retomado por Pignatelli, cuando se llevó a cabo. Suena esto al Canfranc..... es un proyecto que siempre ha estado ahí y que nadie acomete.... tendrán que pasar siglos???
En 1776 se reanundan las obras y en 1782, las obras del Canal llegan a Zaragoza. El objetivo de Pignatelli era construir un canal que comunicase el Cantábrico con el Mediterraneo aúnando la necesidad de dotar de riego a las zonas de la Ribera Alta del Ebro y a la vez cubrir los deseos de navegación que permitiera transportar directamente sus productos agrícolas hasta el mar. Hay que tener en cuenta que en el momento en que fue construido, esta zona se hallaba fuera de los límites de la ciudad, y era una zona pedregosa y árida, por lo que la idea de crear una gran obra del Canal Imperial de Aragón suscitó las burlas de los opositores de Pignatelli, quienes, incrédulos, nunca imaginaron que por aquella zona pudiera discurrir agua. Sin embargo, el agua llegaba a Zaragoza el 24 de junio de 1784 y el 14 de octubre del mismo año, el artífice de la obra llegaba en una barcaza acompañado de las máximas autoridades de la ciudad.
Cuentan los textos, que el acto fue presenciado por más de 20000 almas, que en ese momento, suponía casi la mitad de la población de la ciudad.
No sólo construyo el cauce y la obra civil, además de idear un plan de navegación, sino que aplicó una reforma agraria en la que demostró un pensamiento político y social muy avanzado tendente a favorecer a los más vulnerables. Lógicamente esto provocó que tuviera enfrentamientos con los nobles y la iglesia.
Por eso, en 1786 mandó construir esta fuente a la que dió el nombre de Fuente de los Incrédulos donde se puede leer una inscripción en latín: "Incredulorum Convictioni et viatorum commodo" (para convicción de incrédulos y alivio de caminantes). De este modo, no sólo dejaba constancia de un hecho gozoso para la ciudad de Zaragoza, sino que al mismo tiempo, hacía un reproche para las incredulidades y amarguras pasadas durante su construcción.
Porque no se pueden borrar siglos de historia y porque resulta paradójico que represente la llegada de aguas a Zaragoza y sea una fuente sin agua, desde Chunta Aragonesista vamos a impulsar y a sugerir donde sea necesario que se tomen las medidas necesarias para que la Fuente de los Incrédulos tenga agua, tomando nota así, de una demanda vecinal, ya histórica y justa, porque no sólo es un símbolo para el distrito de Casablanca, donde hay muchas páginas de historia escritas, sino para la ciudad de Zaragoza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario